El regreso del PRI y sus dilemas

El regreso del PRI y sus dilemas

¿Por qué regresó el PRI a la presidencia en el 2012?

Es una de las preguntas menos respondidas, tanto por los críticos del PRI como por sus propios militantes. Quizá porque no se ha entendido cabalmente el papel del PRI en la historia moderna de México, o quizá porque ha sido tan abundante la crítica hacia el partido que más años ha gobernado México, que cualquier explicación al respecto se pierde en el cúmulo de descalificaciones y señalamientos realizados de años a la fecha. Lo que es cierto es que el PRI regresó al poder en 2012 cuando años antes, muchos lo habían dado por muerto.

¿Se podría señalar –de entrada– que el PRI regresó al poder presidencial en 2012 ante el desencanto de los mexicanos con los gobiernos del Cambio?

Es un argumento válido. Los panistas que llegaron al poder en el 2000 con Vicente Fox, cometieron el error de subestimar la capacidad de recuperación del PRI. Lo consideraron siempre agotado, y al borde del precipicio. Se empalagaban con las encuestas de aquellos años, que mostraban a un PRI a más de 40 puntos de distancia del PAN, y se regocijaban porque pensaban que ya sin un presidente de la República como referente de unidad y disciplina partidista, el PRI andaría a la deriva, sin rumbo y  finalmente agotado.

El error de los panistas fue el no saber qué hacer con el poder. Prometieron el cambio, pero no supieron diseñarlo ni aterrizarlo.

Abrieron la Presidencia a los grupos  que los impulsaron para llegar al poder, y estos no tardaron en servirse con la cuchara grande. El gabinete de Vicente Fox fue la representación de los intereses de todo tipo que estaban por detrás del panismo, y eso frenó la capacidad del gobierno de impulsar verdaderos cambios. Por eso se limitó a reorientar las acciones públicas en beneficio de los intereses privados. Se incrementó la corrupción que habían prometido eliminar y aterrizó la improvisación en la administración pública.

A Fox, los gobiernos del PRI le dejaron la mesa puesta en materia de control de la economía, teniendo como base la crisis del ‘error de diciembre’ de 1995 y por eso se jactaba de que él no iba a tener los problemas de finales de sexenio, que eran una marca distintiva de sus antecesores en el cargo.

Y no hubo problemas de fin de sexenio?

Fox se empezó a enredar políticamente cuando impulsó el desafuero de Andrés Manuel López Obrador con el propósito de eliminarlo de la carrera presidencial. No le abrió al PAN el Gobierno y la base panista le guardó las facturas para el 2005 en el proceso de selección del candidato a la Presidencia, y al querer imponer candidatos, primero a su esposa Martha Sahagún, según trascendió, y después a su secretario de Gobernación Santiago Creel, fue derrotado en la interna panista por Felipe Calderón, quien había tenido una exitosa carrera en el PAN y le había renunciado a Fox en los dos cargos que le había encomendado: la Dirección General de Banobras y la Secretaría de Energía.

¿Aprovechó el PRI entonces los errores de Fox?

Lamentablemente, el PRI al quedar sin el liderazgo del presidente de la República; los primeros años los pasó en la confusión y las turbulencias políticas. Primero en la disputa por el liderazgo nacional, donde Roberto Madrazo se impuso a  la mala a Beatriz Paredes, y después por la disputa por la candidatura presidencial donde Roberto Madrazo –caso inédito de un presidente del CEN– (2005) se impuso—también a la mala— al bloque de gobernadores del PRI que impulsaban a otros aspirantes.

Madrazo entró al liderazgo partidista en mancuerna con Elba Esther Gordillo como secretaria general y terminó en ruptura. Y en la campaña presidencial no contó ni con al apoyo de Elba Esther –que lo combatía en plena campaña– ni con el de la mayoría de los gobernadores del PRI, algunos de los cuales terminaron apoyando al candidato Felipe Calderón.

¿Resultado?

Roberto Madrazo llevó al PRI por primera vez en su historia al tercer lugar en la elección presidencial. Finalizó apenas con el 22 % de la votación y con una pírrica cifra de 9 millones de votos, con la peor representación del PRI ante el Congreso y con un PRI fracturado al final de la elección. La elección la ganó Felipe Calderón apenas con el 0.56 % de diferencia ante López Obrador, y el conflicto político de finales del sexenio no se hizo esperar. En ese caso, el apoyo del PRI en las Cámaras a Calderón para mantener la estabilidad y la gobernabilidad fue clave.

Los 20 gobernadores del PRI, aprovechando la lección buscaron impulsar un liderazgo del PRI más acorde con el nuevo contexto político y decidieron fortalecer la Conferencia Nacional de los Gobernadores (Conago), y entre ellos empezó a despuntar el liderazgo del gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto, electo apenas en el 2005.

¿Mientras tanto?

El PRI se recuperaba desde el 2002 en alcaldías, congresos locales y gobiernos estatales. El coraje de la militancia nunca decayó y no desapareció del PRI ni su estructura territorial, ni la sectorial, garantes por muchos años de la movilización política, el voto duro y la organización electoral. Avanzó en la recuperación de estados y como oposición en 12 años jugó un rol crítico que no lo hizo perder ni identidad ni consistencia. Hubo sí, tránsfugas que cedieron a la seducción panista, no aguantaron la derrota y terminaron por buscar otras opciones.

De las alternancias estatales logradas hasta hoy, 15 se dieron con ex militantes del PRI, igual ha pasado con más del 50 % de las alternancias municipales y en la actualidad tanto el PRD como el Verde ecologista y Movimiento Ciudadano han sido partidos cuyos orígenes vienen de la militancia en el PRI de sus principales dirigentes.

Para el 2011, el PRI ya gobernaba en la mayoría de los Estados, una importante presencia en el Congreso de la Unión, recuperó muchas capitales estatales  y la mayoría de los Congresos locales.

¿Eso garantizaba el regreso al Poder?

No, pero lo facilitaba y abonaba en las posibilidades del regreso. Quienes de siempre auguraban su desaparición tuvieron que rectificar en sus apreciaciones, y quienes le apostaron ciegamente al cambio con los gobiernos panistas no tardaron en desencantarse.

¿Por qué falló el PAN en los12 años que gobernó México?

No calibraron bien el momento político de México. Se empalagaron con el Poder y no tomaron decisiones importantes. Al contrario.

Fueron doce años de arrebatos, de confrontaciones, desactivaron los controles del sistema político, quisieron acabar de un tajo con el pasado, y no supieron enfrentar en la práctica los principales desafíos de México.

Perdieron mucho tiempo en experimentos y aventuras. Dieron paso a los aventureros de la política que solo llevaban un interés patrimonialista. Dieron por cierta la versión de mercadotecnia acerca de los “70 años perdidos” por los gobiernos del PRI y no entendieron ni la historia ni la cultura del PRI en una realidad compleja y plural de México.

Apostaron por varios sexenios ininterrumpidos, fomentando las ambiciones del “poder por el poder mismo” de algunos de sus miembros, y sacrificaron los principios y los programas fundacionales del PAN con resistencias internas, lo que los llevó a divisiones y rupturas todavía vigentes.

¿Cómo cuáles?

El rechazo de los verdaderos panistas a la intención de Fox de promover a su esposa y después a Santiago Creel para la candidatura presidencial, las resistencias ante las decisiones de Felipe Calderón de llevar a la dirigencia nacional a su secretario particular (César Nava) y después a su secretario de la Contraloría ( Germán Martínez Cázares) y a su obsesión final de imponer a Ernesto Cordero como candidato presidencial (Contra Josefina Vásquez Mota), y después otra vez a Cordero como dirigente nacional del PAN contra Gustavo Madero. No lo dejaron. Vásquez Mota logró el 53.9% de los votos contra el 38.9% de Cordero y para la dirigencia Nacional Madero logró el 56.7% contra el 43.3 de Cordero.

Eso terminó por desengañar a un sector importante de la población que esperaba más de los gobiernos panistas, y los convenció de que ni la corrupción ni la ineficacia ni las imposiciones eran vicios  privativos de los gobiernos del PRI. Por lo tanto, ¿qué más daba experimentar ahora por otros lares, aprendida la lección?

¿Eso provocó el regreso del PRI a la Presidencia?

Fue un ingrediente de mucho peso para el regreso del PRI, los otros fueron: El desencanto de la población por un cambio que no se concretó en 12 años de gobiernos del PAN; la recuperación gradual del PRI en estados y municipios; el empeoramiento de las condiciones de vida de los mexicanos en seguridad y economía; y los escándalos de corrupción de los panistas en los estados. Por otra parte: la unidad de los gobernadores del PRI en torno a una candidatura presidencial competitiva; la cohesión del partido, que a diferencia de los procesos del 2000 y el 2006 fue clave para la recuperación del Poder; y la crisis que ya se veía en las izquierdas —de fragmentación del voto—,por las tensiones entre el candidato presidencial (por segunda vez) Andrés Manuel López Obrador y la cúpula perredista, que terminó en fractura y dio pie para la fundación del partido Morena en noviembre del 2012 con una fuerte migración de militantes y liderazgos del partido del Sol Azteca.

¿Y ahora?

Contra muchas apuestas, la XXII Asamblea Nacional del PRI ha mostrado a un partido unido, con una buena calidad en el debate, con propuestas concretas a los problemas nacionales y con las reformas realizadas por el gobierno del presidente Peña Nieto. Faltaría la última aduana para el PRI: La selección de una candidatura presidencial sin fracturas, competitiva, sin carga negativa y que genere un nuevo ánimo de victoria entre militantes y simpatizantes. Para bien del PRI, tiene con quien entre los mencionados. No estará mal, para un buen arranque de lo que será en julio del 2018 el proceso electoral más difícil y competido de la historia reciente de México donde todavía se puede avizorar; “Nada para Nadie”.

Bulmaro Pacheco

bulmarop@gmail.com

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